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La Coctelera

Categoría: TDT

El ojo digital de la TV

La televisión se ha convertido en un sector muy cambiante. Ya no sólo cambia la programación de las cadenas de forma inesperada, sino que el propio mercado televisivo se encuentra en ebullición.

Los telespectadores nos hemos acostumbrado a los continuos cambios en las parrillas de programación de las cadenas; sin embargo, todavía estamos en proceso de digerir las transformaciones que se están produciendo en el sector televisivo. Las siguientes siglas no son más que un reflejo del momento tan atractivo por el que pasa el medio:

-TDT: Televisión Digital Terrestre (TV hertziana de calidad digital)

-IPTV: Internet Protocol Television (TV por Internet)
-DVB-H: Digital Video Broadcasting Handheld (TV móvil)
-HDTV: High Definition Television (TV de alta definición)

Multiplicación de la oferta, contenidos multimedia, interactividad, integración de TV-Internet-Móvil, etc., son conceptos que cada vez más se plasman en una realidad. Sin lugar a dudas, el avance tecnológico en las telecomunicaciones está cambiando la esencia del propio medio. La televisión ya no se circunscribe al televisor, sino que puede ser recibida en otros "gadgets" y cuando el usuario lo desee. Un usuario que no sólo ve televisión, sino que además puede crear su propio canal: servicios como YouTube permiten crear un perfil y colgar piezas de nuestra propia producción (el Chealsea Futbol Club, como recogía Enrique Dans en su blog, lo ha hecho).

Las televisiones generalistas, aun siendo conscientes de la transcendencia de estos cambios, no parecen de momento muy interesadas en afrontar de lleno este reto. A pesar de iniciativas como las de Antena 3, a través de plataformas como tuclip.com o mediante la emisión de su canal de noticias y su programación internacional por Internet, la realidad es que los operadores tradicionales de momento no están aprovechando las ventajas del universo on line. Nada más hay que visitar la web de Tele 5 o Antena 3 para darse cuenta de ello, dado que sus sitios en la Red no son más que portales al uso para promocionar sus programas y ofertar servicios colaterales (como la búsqueda de parejas y los "politonos").

Además, la obsesión por los servicios de pago hace peligrar algunas de sus tímidas iniciativas. Yo al menos no estoy dispuesto a pagar 1,20 euros por tener un día de acceso a uno de esos canales on line de Antena 3 compuestos por contenidos que ya han sido emitidos por su principal cadena en abierto. Lo mismo ocurre con la televisión móvil. Hasta que los operadores no ofrezcan precios realmente atractivos no se va a producir el despegue de este modelo de televisión en movilidad (modelo que, por cierto, exige la producción de contenidos propios y exclusivos y no una mera traslación de material producido para la TV convencional, dado que la forma de visionado es completamente distinta).

Aplaudo un modelo de negocio en los medios de comunicación como el de elmundo.es, que acompaña sus noticias con vídeos gratuitos a cambio de unos segundos previos de publicidad.

Las críticas televisivas y artículos sobre televisión publicados durante los últimos años constituyen el mejor testigo de la historia de un medio que a día de hoy escribe las páginas más importantes de sus memorias. Éste es precisamente el objetivo del libro El ojo digital: Audiencias II, editado por la Fundación Ex Libris, que recoge una selección de artículos de Ricardo Vaca Berdayes, presidente de Barlovento Comunicación, publicados en el diario La Razón desde diciembre de 2003 al mismo mes de 2006.

Agradezco a Barlovento Comunicación su cortesía por enviarme un ejemplar de El Ojo digital: Audiencias II, un título que ejerce de testigo de un momento transcendental de un medio transcendental: la TELEVISIÓN.

Retos de TVE en el nuevo mercado televisivo

La televisión es un medio con una gran capacidad creativa. Esta fortaleza viene dada, en gran parte, por su propia naturaleza: dispone tanto de imágenes como de sonidos para comunicar. Sin embargo, desde su nacimiento, ha sido acusada de un modo sistemático de falta de calidad en su contenido y de ejercer una influencia negativa sobre la sociedad. A estas críticas, en el caso de la televisión pública, hay que sumarle la falta de independencia política y el despilfarro de cuantiosas sumas económicas.

En España, a pesar de tener televisión desde hace 50 años, el mercado televisivo sigue en un periodo de crecimiento y de maduración, sin que haya logrado alcanzar un estado de estabilidad: relaciones cambiantes y débiles entre cadenas y productoras; creación de cientos de pequeñas productoras para programas únicos; excesiva y variopinta regulación sobre TV; aparición de nuevos canales analógicos en un contexto de expansión de la televisión digital; ausencia de un modelo definido y estable de televisión pública; inexistencia de proyectos a largo plazo en las diferentes cadenas; mimetismo en las parrillas de programación; etc. En buena medida, estos problemas que arrastra la televisión en España se deben a la todavía reciente aparición de los operadores privados (hace 16 años). No obstante, es necesario plantearse si tres lustros no son suficientes para que un determinado mercado se asiente.

Uno de los lastres del mercado televisivo español se encuentra en su excesiva y cambiante regulación. Un sector no puede avanzar si no cuenta con un entorno estable que aporte seguridad a sus agentes. La legislación audiovisual es heterogénea y cambiante –a la espera de que se dé luz verde a la Ley General del Audiovisual. Muestra de ello es que, en los últimos años, se han aprobado dos planes técnicos nacionales de TDT de gobiernos distintos y, sin embargo, esta tecnología sigue sin terminar de despegar. Otra prueba son las continuas modificaciones referidas a la titularidad de las concesionarias: ora interesa que no haya un propietario con más del 50% de las acciones de una TV, ora conviene no poner un límite al porcentaje accionarial y sí al número de cadenas en las que esa empresa invierte.

En cualquier caso, no hay que descargar toda la responsabilidad sobre los legisladores, ya que los operadores analógicos de TV tampoco han mostrado excesivo interés en el impulso de la televisión digital: durante quince años han disfrutado de una cómoda situación de competencia en la que se repartían la tarta publicitaria entre unos pocos.

Si la televisión que tenemos no nos convence, es responsabilidad de todos: legisladores, operadores, productores, anunciantes y audiencia.

Es hora de superar este debate y de ponernos a remar todos en el mismo sentido. No hay que dar por sentado que sea la televisión pública la que tenga que liderar este cambio. Bastante tiene ya con solucionar sus problemas y autodefinirse como para “tirar del carro” de la digitalización y servir de modelo. En su día ya fue punto de referencia para las privadas y, como resultado, las dos principales han tenido que pasar por un expediente de regulación de empleo –me refiero al modelo de gestión, no a la formación de sus profesionales, ya que TVE ha sido una gran escuela y cantera de la que han salido fabulosos creadores de contenidos televisivos.

Televisión Española
debe ser un agente más en el impulso de la Televisión Digital Terrestre y no necesariamente el primero. La iniciativa privada puede y debe hacerlo, a pesar de que hasta el momento ha mostrado una apatía y una falta de compromiso de escándalo, que nos ha obligado a pensar que es la televisión pública la que, subsidiariamente, tiene que hacer de locomotora de la TDT. Es más, si los operadores privados nacionales y más importantes no toman conciencia de la relevancia de su papel en este “juego”, acabarán por ceder el testigo a los nuevos canales digitales que de verdad se impliquen en esta tarea. Esta sentencia puede parecer exagerada y difícil a día de hoy, pero “torres más altas se han visto caer”.

Donde sin lugar a dudas la televisión pública debería ser un punto de referencia es en la calidad de sus programas. En este sentido, TVE tiene la obligación de abanderar un cambio de rumbo en el contenido de las parrillas de programación. Es posible lograr una televisión de entretenimiento con un valor añadido, información independiente y buena educación. No hay que reprochar a “la tele” que, fundamentalmente, se dirija a entretener. Es la principal función que la propia sociedad le ha encomendado. Entreteniendo también se educa y se informa, bien o mal, pero se hace. Por tanto, no hay que poner el énfasis en el qué, sino en el cómo. Un sencillo concurso de preguntas o un reality producido con buen gusto pueden convertirse en excelentes programas.

Por último, antes de terminar, conviene retomar el rol que está desempeñando TVE en el lanzamiento de la TDT. Si de veras estuviera interesada en proporcionar una oferta atractiva para la audiencia y complementaria respecto de sus competidores, en vez de incluir en esta primera remesa de canales digitales TVE 24 Horas o Teledeporte, hubiera seleccionado Docu TVE –canal temático de documentales que dedica cada prime time a un tema específico. Si Sogecable ya emite CNN+ y Tele 5, Tele 5 Sport, ¿por qué el operador público también decide incluir un canal de información y otro de deportes las 24 horas? Sería más interesante que hubiera optado por un canal de documentales, opción inexistente entre la veintena de programaciones que recibimos por TDT. No obstante, también hay que reconocer el acierto de crear TVE 50 años, que nos ha permitido rememorar grandes hitos de la programación televisiva de nuestro país y que esperemos estén pronto disponibles en el archivo digital online de Televisión Española. Eso sí es servicio público.

[Texto que he enviado al Foro 50 años de TVE]

Producción propia para TDT

La Televisión Digital Terrestre podría ofrecer mucho más de lo que ofrece, pero sin duda, ahora su oferta es mejor que la de escaso tiempo atrás.

Más canales, mejor calidad de imagen y sonido, posibilidades interactivas -en desarrollo y con vía de retorno adicional- y redifusión a diferentes horas son algunas de las ventajas ya comentadas en otros posts.

Ahora, algunos canales de TDT ya emiten programas producidos exclusivamente para ellos y no sólo repeticiones.

No es de extrañar que uno de los canales más vistos a través de TDT se Antena.neox. Además de las reposiciones de programas ya emitidos en Antena 3 como Buenafuente, su parrilla también contiene espacios producidos para este canal.

Entre los nuevos títulos de Neox, encontramos Zapineox, Interneox, Conciertos "a solas", Deportes extremos y Tru calling. Por su parte, Antena.nova también presenta novedades: Muévete en casa, Oxígeno 3, Cocina, Renóvate moda, Superpais, Ni se te ocurra, Renóvate belleza, Diario extra y Mejor es posible.

Especialmente interesantes resultan los programas Interneox y Zapineox, dirigidos a un público muy definido: los jóvenes.

El primero de ellos, como su propio nombre indica, trata sobre Internet y contiene recorridos por webs, consejos, trucos, información sobre software y hardware, comparativas, curiosidades de la red, etc. Uno de sus principales atractivos consiste en que todas sus emisiones están disponibles on line en la página del espacio. Como en otros muchos programas televisivos, no podía faltar una sección de zapping, aunque en esta ocasión sobre vídeos colgados en Internet.

Precisamente, Zapineox es un programa de zapping construido por completo con vídeos extraídos de la red. Mientras que en un principio, Internet miraba a la televisión, ahora es la TV la que mira hacia Internet en busca de contenido. Es inevitable, el futuro de ambos medios pasa por la convergencia.

Sin lugar a dudas, este incremento de la produción de programas "exclusivos" para la TDT tiene un gran beneficiario: la producción "independiente" -espacios realizados por productoras que, en principio, son "independientes" de las cadenas de televisión para quienes trabajan. En las próximas temporadas televisivas, asistiremos a un progresivo incremento del número de programas producidos así como del tiempo de emisión. Ahora bien, en la medida en que la audiencia continúe fragmentándose y el share medio vaya disminuyendo, los presupuestos también irán encogiéndose. ¿Qué pueder ser más barato de producir que un programa de zapping sobre Internet?

Nos dirigimos hacia un modelo de producción televisiva en el que aumentarán las exigencias de calidad estética y técnica -y más si algún día tenemos la posibilidad de disfrutar de la televisión de alta definición-, a la vez que disminuirá el presupuesto medio de los programas de muchos canales -especialmente de aquellos dirigidos a un público minoritario con una audiencia potencial menor, por muy interesante que pueda ser para aquellos anunciantes que buscan un target específico. Esta situación obligará a los productores a crear nuevos formatos con múltiples ventanas de explotación y fuentes alternativas de negocio que aporten ingresos incluso superiores a los derivados de la publicidad.

La digitalización, aunque aparenta ser un mero cambio tecnológico, supone una auténtica revolución con consecuencias directas en los contenidos y en los modos de producción y programación.

¿Qué ocurrirá con el nivel de calidad de los programas? Incógnita a despejar con precedentes nada halagüeños. No obstante, la esperanza debe permanecer intacta. ¿Por qué? Porque además de ser lo penúltimo que se pierde -lo último, necesariamente, es la vida terrenal-, algunos canales de TDT comienzan a despuntar como alternativas más que plausibles.

Canales más vistos en TDT

La Televisión Digital Terrestre permite recibir una oferta de unos veinte canales. ¿Sabes cuáles son los más vistos por los telespectadores que ya la disfrutan?

Durante el pasado mes de abril, el canal más visto de la oferta disponible en TDT fue Antena 3 (18,7%), seguido por Tele 5 (16%), TVE 1 (10,5%), las autonómicas (7,8%), Cuatro (6,1%), laSexta (4,5%) y La 2 (2%). El resto de canales suma el 34,4%. Entre los temáticos, destacan Antena.Neox y Telecinco Estrellas.

Del consumo total de televisión, sólo el 1,8% se produce a través de la Televisión Digital Terrestre. Según las últimas estimaciones, la TDT se encuentra presente en unos 668.000 hogares, siendo recibida por 1,8 millones de telespectadores

La fragmentación de audiencia comienza a ser interesante...

Fuente: Informe de Publiseis y TNS Audiencia de Medios

Lo más interesante de la TDT

A grandes rasgos, la oferta de TDT está compuesta por las actuales cadenas generalistas, por nuevos canales cuya programación está repleta de reposiciones de antiguos programas y por canales temáticos -deportivos, musicales, de ficción, de información...- que ya eran difundidos a través de otras plataformas de televisión digital como el satélite o el cable.

En este sentido, la Televisión Digital Terrestre no ha traído consigo, de momento, una renovación de contenidos ni la proclamada interactividad. Sus ventajas se limitan a la ampliación del número de canales, a una mejor calidad de la imagen y del sonido y a la posibilidad de consultar una Guía Electrónica de Programación (EGP), que no siempre aporta una información completa y actualizada.

Sin embargo, y a pesar de las críticas que se le puedan hacer a esta oferta inicial, la TDT ofrece alernativas a la reducida programación que recibimos a través de la transmisión analógica.

Para empezar, nos permite ver en un horario distinto programas que se emiten actualmente en las cadenas generalistas. Por ejemplo, en Antena Neox, a las 14:30, reponen Quién quiere ser millonario. De esta forma, si conjugamos la oferta de este canal con la de Antena 3, obtenemos lo siguiente: en la franja del access prime time de mediodía, podemos elegir entre Los Simpsons y Quién quiere ser millomario -además de la reposición de la serie Los ladrones van a la oficina en Antena Nova-. El éxito y el perfil del público de ambos programas los convierte en perfectos formatos para trasvasar su audiencia a los informativos, emitidos en el horario de máxima audiencia del daytime.

Este modelo de TDT, en el que un mismo operador cuenta con varios canales, permite al programador diseñar una estrategia cuya finalidad sea la complementariedad entre sus diferentes programaciones. En este contexto, el programador podrá jugar a varias bandas ofertando programas complementarios en sus diferentes canales sin caer en la competencia directa. Podríamos hablar de "auto-contraprogramación" en el sentido anglosajón del término -emitir productos televisivos dirigidos a targets distintos sin que entren en una batalla frontal por llegar al mismo perfil de público.

Además de todo lo mencionado, la oferta de la Televisión Digital Terrestre nos permite volver a ver programas desaparecidos de las parrillas generalistas. En este sentido, merece ser destacado el canal TVE 50 años.

Uno de los canales que componen el múltiple con capacidad de desconexón autonómica adjudicado a TVE está destinado a la emisión compartida de dos canales: Klan TVE, dirigido al público infantil, y TVE 50 años, que conmemora el cincuentenario del nacimiento de la televisión pública y cuya programación comienza a diario a las nueve de la noche.

Entre su oferta encontramos reposiciones de míticos programas del "ente" público como Un, dos, tres, Esta noche fiesta o Estudio abierto y espacios nuevos como Érase una vez la tele, confeccionados a patir de fragmentos de conocidos programas de antaño.

También quisiera destacar las reposiciones en este canal del programa más veterano de nuestro mercado televisivo: Informe Semanal. El pasado 20 de febrero reemitieron un capítulo de 1981 dedicado íntegramente a un reportaje sobre el 23-F, elaborado poco tiempo después del intento de Golpe de Estado.

Dada la maestría con la que estaba producido, más que un reportaje de actualidad -que es lo que era en el momento de su emisión original en 1981-, parecía un documental histórico.

Por otro lado, la semana pasada tuve la oportunidad de ver un capítulo de Estudio abierto de mediados de los 80 -con José María Íñigo al frente. Cuál fue mi sorpresa al descubir que los temas de actualidad de entonces coincidían plenamente con los de hora: la radicalización de la política en el País Vasco, el terrorismo, el paro y el maltrato a la mujer por parte de sus maridos. ¡España no ha cambiado tanto!

La TDT se encuentra en un estado incipiente y no ofrece una programación tan atractiva como lo permitirían sus posibilidades técnicas. No obstante, entre sus escasas novedades, encontramos canales como TVE 50 años que, en determinadas ocasiones, supone una opción tan interesante como revisar viejos periódicos en una hemeroteca.

A la TDT le queda mucho camino que recorrer y mejoras que incorporar, pero no por ello hay que rechazar lo que ya ofrece, que no es poco.