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La Coctelera

Categoría: Varios

Hollywood: el reino de la TV

El mundo del cine y de la televisión siempre ha despertado un especial interés: entretenimiento, glamour, fama, riqueza... Este atractivo provoca en el público la curiosidad de conocer los entresijos de unos estudios: cómo es la "televisión por dentro", cómo se trabaja, cómo es el día a día de los actores y presentadores, etc. La magia de lo visto en pantalla lleva a la audiencia a imaginar un universo de fantasía detrás de las cámaras.

Sin embargo, la vida en un plató es bien distinta, es más, el trabajo en el plató es sólo una fase más de la creación audiovisual. El proceso de producción tiene algo de "milagro", de misterio, de tal forma que lo hace unos meses o años era tan sólo una idea, tras un largo recorrido de trabajo y obstáculos liderado por personas, se convierte en un programa, serie o película que provoca en su público sensaciones tan disparos como la alegría o la tristeza. Es un acto de CREACIÓN.

En la actualidad, en la televisión española, vivimos un periodo en el que el género de ficción goza de buena salud tras unos años de leve "decadencia" por el éxito de reality games o docu shows como Gran Hermano u Operación Triunfo -que, por cierto, siguen obteniendo el respaldo de la audiencia. Si en la segunda mitad de los noventa, se hacía evidente el auge de la ficción nacional, en estos momentos, ya adentrados en el siglo XXI, comparte protagonismo con las series estadounidenses. Un reciente estudio de Obitel (Observatorio Iberoamericano de la Televisión), apunta a un ascenso de las horas de ficción en las parrillas de programación de las cadenas española, entre otras razones, gracias a su éxito y al nacimiento de nuevas cadenas -Cuatro y laSexta- que buscan la diferenciación y públicos atractivos.

Hollywood, capital mundial del entretenimiento, es el principal centro de producción de ficción extranjera que llega a nuestro país. Toda película producida allí tiene su making off, pero ¿qué ocurre con las producciones para televisión? La meca del cine ya no lo es sólo de la gran pantalla, ahora también lo es de la "pequeña" -por cierto, cada vez más grande, plana, panorámica y más cercana a su hermana mayor y predecesora. La producción televisiva ya no tiene nada que envidiar a la cinematográfica. Por ejemplo, ahora es relativamente fácil encontrar making offs de series televisivas. No nos extraña ver un "cómo se hizo" justo antes de la emisión de un nuevo capítulo de House en Cuatro.

En breve podremos ver en Canal + un documental que muestra el proceso de producción de series de éxito producidas en Estados Unidos: Hollywood, el reino de las series. En este programa, encontramos ejemplos de series como Friends , Urgencias o 24 . En sus primeros minutos, una voz en off nos explica el cometido del documental:

"Vamos a demostrar cómo se hacen: desde los guiones hasta la filmación pasando por la censura. También cómo esquivan las restricciones del sistema, cómo atraen a los mejores actores, escritores y directores. Cómo se han convertido en el nuevo El Dorado creativo antes exclusivo del cine"

Imágenes del interior de los estudios, grabaciones en los platós, declaraciones de productores y directores, reuniones de guionistas, elaboración de las historias, creación de personajes, actores en acción y secretos de la producción televisiva son algunos de los ingredientes de este menú que será servido por Canal + el próximo 11 de marzo.

Agradezco al departamento de documentales de Canal + su amabilidad por haberme enviado una copia antes de su emisión. Un documental muy interesante.

Libertad de reflexión

Es para tomárselo en serio. Varias noticias recientes nos obligan a preocuparnos por la libertad de expresión en los medios.

Ya que la reflexión es libre y no puede ser coartada con tanta facilidad como la expresión (salvo que la mordaza a esta última acabe por impedirnos acceder a aquellos argumentos y conocimientos que nos capaciten para una reflexión madura), hagámoslo teniendo en cuenta las siguientes noticias:

1) Retirada de la licencia de televisión al canal venezolano RCTV : El todopoderoso y autoritario Gobierno de Hugo Chavez retira la licencia de TV a este operador crítico con el poder. Parece ser que el amigo de Zapatero y de Castro no se encuentra cómodo con las críticas de esta cadena, por lo que ha decidido cerrarla, expropiarle los medios materiales de producción y emisión si fuese necesario y abrir un nuevo canal "nacionalizado" -sí eso que ZP quiere hacer con las fuentes naturales de aguas minerales y termales españolas- de supuesto servicio público (es decir, controlado por el Gobierno).

2) Informe Anual 2007 de Reporteros Sin Fronteras : Considera que en España las principales amenazas para la libertad de expresión son la restrictiva Ley Audiovisual catalana y ETA.

3) Un bloguero egipcio es condenado a cuatro años de cárcel por criticar al Gobierno y al Islam. La conclusión más evidente de esta sentencia es que las críticas por las que el bloguero ha sido condenado eran ciertas.

4) Televisión Española censura la entrevista de Jesús Quintero a José María García supuestamente por sus insultos. La verdad es que el contenido de la entrevista me parece de alto interés público y no queda desmerecida por algunas descalificaciones. En todo caso, se puede acusar a García por haber hecho pública cierta información que antes era de "conocimiento restringido" -por utilizar un eufemismo y no emplear la expresión "vetada", "ocultada", etc.- y que su comunicación pública implica una cierta deslealtad para con los implicados en ellas y que antes confiaban en el periodista. En la propia entrevista, García afirma que Aznar ha sido el mayor censor que ha tenido España. ¿Habrá cambiado su opinión al conocer la decisión de la dirección de la cadena pública? De todas formas, tengo mis dudas sobre que la intención de TVE fuera que la entrevista no saliese a la luz. ¿Por qué? Porque si no, no entiendo que elmundo.es la haya publicado justo al día siguiente; porque contiene informaciones que arremeten directamente contra "adversarios" de los actuales gobernantes; y porque no hay mayor publicidad para un programa que provocar un escándalo de este calibre valiéndose de herramientas de marketing tan poderosas como Internet.

Acudamos a la libertad de reflexión para defender la de expresión antes de que ambas sufran más desgaste. Internet es nuestro aliado.

El ojo digital de la TV

La televisión se ha convertido en un sector muy cambiante. Ya no sólo cambia la programación de las cadenas de forma inesperada, sino que el propio mercado televisivo se encuentra en ebullición.

Los telespectadores nos hemos acostumbrado a los continuos cambios en las parrillas de programación de las cadenas; sin embargo, todavía estamos en proceso de digerir las transformaciones que se están produciendo en el sector televisivo. Las siguientes siglas no son más que un reflejo del momento tan atractivo por el que pasa el medio:

-TDT: Televisión Digital Terrestre (TV hertziana de calidad digital)

-IPTV: Internet Protocol Television (TV por Internet)
-DVB-H: Digital Video Broadcasting Handheld (TV móvil)
-HDTV: High Definition Television (TV de alta definición)

Multiplicación de la oferta, contenidos multimedia, interactividad, integración de TV-Internet-Móvil, etc., son conceptos que cada vez más se plasman en una realidad. Sin lugar a dudas, el avance tecnológico en las telecomunicaciones está cambiando la esencia del propio medio. La televisión ya no se circunscribe al televisor, sino que puede ser recibida en otros "gadgets" y cuando el usuario lo desee. Un usuario que no sólo ve televisión, sino que además puede crear su propio canal: servicios como YouTube permiten crear un perfil y colgar piezas de nuestra propia producción (el Chealsea Futbol Club, como recogía Enrique Dans en su blog, lo ha hecho).

Las televisiones generalistas, aun siendo conscientes de la transcendencia de estos cambios, no parecen de momento muy interesadas en afrontar de lleno este reto. A pesar de iniciativas como las de Antena 3, a través de plataformas como tuclip.com o mediante la emisión de su canal de noticias y su programación internacional por Internet, la realidad es que los operadores tradicionales de momento no están aprovechando las ventajas del universo on line. Nada más hay que visitar la web de Tele 5 o Antena 3 para darse cuenta de ello, dado que sus sitios en la Red no son más que portales al uso para promocionar sus programas y ofertar servicios colaterales (como la búsqueda de parejas y los "politonos").

Además, la obsesión por los servicios de pago hace peligrar algunas de sus tímidas iniciativas. Yo al menos no estoy dispuesto a pagar 1,20 euros por tener un día de acceso a uno de esos canales on line de Antena 3 compuestos por contenidos que ya han sido emitidos por su principal cadena en abierto. Lo mismo ocurre con la televisión móvil. Hasta que los operadores no ofrezcan precios realmente atractivos no se va a producir el despegue de este modelo de televisión en movilidad (modelo que, por cierto, exige la producción de contenidos propios y exclusivos y no una mera traslación de material producido para la TV convencional, dado que la forma de visionado es completamente distinta).

Aplaudo un modelo de negocio en los medios de comunicación como el de elmundo.es, que acompaña sus noticias con vídeos gratuitos a cambio de unos segundos previos de publicidad.

Las críticas televisivas y artículos sobre televisión publicados durante los últimos años constituyen el mejor testigo de la historia de un medio que a día de hoy escribe las páginas más importantes de sus memorias. Éste es precisamente el objetivo del libro El ojo digital: Audiencias II, editado por la Fundación Ex Libris, que recoge una selección de artículos de Ricardo Vaca Berdayes, presidente de Barlovento Comunicación, publicados en el diario La Razón desde diciembre de 2003 al mismo mes de 2006.

Agradezco a Barlovento Comunicación su cortesía por enviarme un ejemplar de El Ojo digital: Audiencias II, un título que ejerce de testigo de un momento transcendental de un medio transcendental: la TELEVISIÓN.

Internet+Televisión=IPTV

La historia de los medios de comunicación ha demostrado que la aparición de un nuevo medio no implica la desaparición de los anteriores. Es más, en muchos casos, lejos de posicionarse como medios rivales, han logrado alcanzar una situación de equilibrio y de complementariedad. Éste es el caso del cine y la televisión, que han establecido una relación simbiótica en las industrias más desarrolladas.

Actualmente, asistimos a un momento crucial en las relaciones entre Internet y la televisión. Si bien algunos estudios apuntan a un trasvase del público joven de la TV a la Red en busca de mayor interactividad, lo cierto es que esta rivalidad se dará sólo en esta primera fase, dado que ambos medios están llamados a complementarse y casi a fusionarse.

El presente y el futuro de la TV pasa por la digitalización y por la integración con Internet, el móvil y toda nueva pantalla que surja. Tenemos que desligar el concepto de "televisión" al de "televisor", ya que este electrodoméstico será, simplemente, una de las vías a través de la que nos llegue el "contenido audiovisual" y todo su séquito de servicios complementarios (gratuitos o de pago). El contenido, ahora más que nuca, es el rey; y el soporte, sólo un instrumento que nos permite acceder a él.

Etimológicamente, "televisión" significa transmisión de imágenes a distancia, por lo que el término sigue vigente y puede ser empleado para hacer referencia a la nueva realidad, ya que no queda ligado a ningún soporte concreto.

En estos momentos, asistimos a uno de los fenómenos que anuncian el advenimiento de la integración de Internet y televisión: el boom de la IPTV (Internet Protocol Television). A modo general, podemos decir que consiste en la distribución de una señal de vídeo a través de banda ancha desde un servidor central, a cuyo contenido accede el usuario cuando y como lo desea. De esta forma, y aunque en un estado primario, se va gestando la tan añorada "televisión a la carta", que incluso podría recibirse en alta definición si se mejoraran las conexiones de banda ancha.

Muchas son las consecuencias que se derivan de estas nuevas posibilidades, pero sólo destacaremos dos: la multiplicación de la oferta y la participación activa de los usuarios. Prácticamente, cualquier persona interesada podrá tener su propio canal de televisión y crear su contenido.

Cada vez son más las instituciones y empresas que anuncian la puesta en marcha de su propia TV a través de Internet, como es el caso de la Asociación de Internautas (Internautas Televisión), Terra (Terra TV) o el Partido Socialista (PSOE TV [prefiero no facilitar el enlace por higiene]).

En cuanto a la televisión de pago, destaca la TV vía ADSL de Telefónica, Imagenio, la de Jazztel, Jazztelia TV, y la de Orange, Orange TV.

Un claro ejemplo del potencial resultante de la unión de televisión e Internet es YouTube, plataforma de video-streaming cuyo lema, "Broadcast Yourself", apunta al internauta como el propio emisor del contenido y no sólo como receptor.

Ahora bien, esta nueva televisión requiere un contenido audiovisual específico y no una mera traslación de lo que ya se emite a través de la vía tradicional. Debe encontrar cuanto antes su propio lenguaje para que no le ocurra lo mismo que a la primera televisión, cuya fórmula era muy cercana a la de una radio televisada. Para ello, se exigen grandes dosis de creatividad, elemento imprescindible en toda nueva empresa.

Operación Triunfo se mira pero no se toca

En la relación entre cadenas y productoras, lo habitual es que la cadena de televisión mantenga una posición de dominio sobre la productora, que intenta vender un determinado programa.

Sin embargo, hay productoras con tal poder de negociación, avaladas por sus éxitos anteriores, que son capaces de blindar sus espacios de la intromisión de otros programas "parásito" de la misma cadena. Este es el caso de Gestmusic, Tele 5 y Operación Triunfo. Hay confidencias...

Gestmusic Endemol y Globomedia son las dos principales productoras del mercado televisivo español si atendemos al volumen de títulos producidos para las cadenas de cobertura nacional. Además, la presencia de ambas es constante en el ranking de los programas más vistos temporada tras temporada. Por tanto, ambas empresas mantienen una posición de privilegio ante las cadenas a la hora de negociar derechos y de controlar el contenido de los espacios en comparación con el peso de muchas otras pequeñas productoras (la mayoría sólo produce un título al año).

Desde que en el año 2000 Tele 5 estrenara Gran Hermano, su estrategia de programación se ha basado en hacer girar una buena parte de su parrilla en torno al reality show de turno. Unas veces, centrándose exclusivamente en lo que ocurre en el programa, y otras, en la vida personal de sus protagonistas. Sin embargo, Gestmusic ha puesto ciertas condiciones a Tele 5 para proteger la imagen de su formato estrella.


Operación Triunfo
se presentó en 2001 a la sociedad española como un reality game blanco abanderado por la televisión pública que, a diferencia de Gran Hermano, transmitía unos valores positivos: superación, esfuerzo, compañerismo... En contraposición a otros programas de "tele-encierro", OT se centraba en el talento musical de sus protagonistas más que en los conflictos personales.

En 2005, el formato fue adquirido por Tele 5, que a pesar de haberle dado un mayor peso a las relaciones entre los "habitantes" de la academia-plató, continuó centrándose en el aspecto musical -algunos rumores apuntan a que en la primera edición de OT en la cadena de Mediaset, se habían acondicionado los dormitorios de los triunfitos con cámaras para mostrar imágenes íntimas por si no contaban con el favor de la audiencia.

Lo cierto es que Operacion Triunfo, lejos de los niveles de audiencia alcanzados en su estreno -hoy en día tales cifras son impensables, dada la mayor oferta de canales disponibles-, reporta buenos números a Tele 5, lo que ha permitido mantener la línea "blanca" del espacio. Tal es así, que no veremos absolutamente nada de la vida personal de los triunfitos en ningún otro espacio de la cadena: ni en El programa de Ana Rosa, ni en A tu lado, ni en Aquí hay tomate, ni en Dolce Vita...

La razón la encontramos en las imposiciones impuestas por Gestmusic a Tele 5: ningún programa de "crónica rosa" podrá tratar la vida íntima de los concursantes ni la de sus familiares. Sólo podrán recibir a los expulsados de la academia para actuaciones musicales y para entrevistarles con motivo de su paso por OT.

Es más, Gestmusic solicitó a la dirección de la cadena que la presente edición del programa se estrenara a la par que Gran Hermano para proteger su formato. De esta forma, los magacines de Tele 5 se alimentarían de GH y dejarían de lado OT.

En el momento en que Gestmusic ve indicios de que algún programa de Tele 5 intenta indagar en la vida de sus triunfitos, enseguida da un toque de atención a la cadena para evitar tentaciones.

Me consta que alguno de los "investigadores de trapos sucios" de uno de los espacios de color "rosa" de T5 ha "descubierto" ciertos aspectos oscuros de la vida de uno de los concursantes de Operación Triunfo 2006. Sin embargo, no lo harán público. No por respeto, sino porque no pueden.

En cualquier caso, no seré yo quien lo cuente. No me interesa.

Retos de TVE en el nuevo mercado televisivo

La televisión es un medio con una gran capacidad creativa. Esta fortaleza viene dada, en gran parte, por su propia naturaleza: dispone tanto de imágenes como de sonidos para comunicar. Sin embargo, desde su nacimiento, ha sido acusada de un modo sistemático de falta de calidad en su contenido y de ejercer una influencia negativa sobre la sociedad. A estas críticas, en el caso de la televisión pública, hay que sumarle la falta de independencia política y el despilfarro de cuantiosas sumas económicas.

En España, a pesar de tener televisión desde hace 50 años, el mercado televisivo sigue en un periodo de crecimiento y de maduración, sin que haya logrado alcanzar un estado de estabilidad: relaciones cambiantes y débiles entre cadenas y productoras; creación de cientos de pequeñas productoras para programas únicos; excesiva y variopinta regulación sobre TV; aparición de nuevos canales analógicos en un contexto de expansión de la televisión digital; ausencia de un modelo definido y estable de televisión pública; inexistencia de proyectos a largo plazo en las diferentes cadenas; mimetismo en las parrillas de programación; etc. En buena medida, estos problemas que arrastra la televisión en España se deben a la todavía reciente aparición de los operadores privados (hace 16 años). No obstante, es necesario plantearse si tres lustros no son suficientes para que un determinado mercado se asiente.

Uno de los lastres del mercado televisivo español se encuentra en su excesiva y cambiante regulación. Un sector no puede avanzar si no cuenta con un entorno estable que aporte seguridad a sus agentes. La legislación audiovisual es heterogénea y cambiante –a la espera de que se dé luz verde a la Ley General del Audiovisual. Muestra de ello es que, en los últimos años, se han aprobado dos planes técnicos nacionales de TDT de gobiernos distintos y, sin embargo, esta tecnología sigue sin terminar de despegar. Otra prueba son las continuas modificaciones referidas a la titularidad de las concesionarias: ora interesa que no haya un propietario con más del 50% de las acciones de una TV, ora conviene no poner un límite al porcentaje accionarial y sí al número de cadenas en las que esa empresa invierte.

En cualquier caso, no hay que descargar toda la responsabilidad sobre los legisladores, ya que los operadores analógicos de TV tampoco han mostrado excesivo interés en el impulso de la televisión digital: durante quince años han disfrutado de una cómoda situación de competencia en la que se repartían la tarta publicitaria entre unos pocos.

Si la televisión que tenemos no nos convence, es responsabilidad de todos: legisladores, operadores, productores, anunciantes y audiencia.

Es hora de superar este debate y de ponernos a remar todos en el mismo sentido. No hay que dar por sentado que sea la televisión pública la que tenga que liderar este cambio. Bastante tiene ya con solucionar sus problemas y autodefinirse como para “tirar del carro” de la digitalización y servir de modelo. En su día ya fue punto de referencia para las privadas y, como resultado, las dos principales han tenido que pasar por un expediente de regulación de empleo –me refiero al modelo de gestión, no a la formación de sus profesionales, ya que TVE ha sido una gran escuela y cantera de la que han salido fabulosos creadores de contenidos televisivos.

Televisión Española
debe ser un agente más en el impulso de la Televisión Digital Terrestre y no necesariamente el primero. La iniciativa privada puede y debe hacerlo, a pesar de que hasta el momento ha mostrado una apatía y una falta de compromiso de escándalo, que nos ha obligado a pensar que es la televisión pública la que, subsidiariamente, tiene que hacer de locomotora de la TDT. Es más, si los operadores privados nacionales y más importantes no toman conciencia de la relevancia de su papel en este “juego”, acabarán por ceder el testigo a los nuevos canales digitales que de verdad se impliquen en esta tarea. Esta sentencia puede parecer exagerada y difícil a día de hoy, pero “torres más altas se han visto caer”.

Donde sin lugar a dudas la televisión pública debería ser un punto de referencia es en la calidad de sus programas. En este sentido, TVE tiene la obligación de abanderar un cambio de rumbo en el contenido de las parrillas de programación. Es posible lograr una televisión de entretenimiento con un valor añadido, información independiente y buena educación. No hay que reprochar a “la tele” que, fundamentalmente, se dirija a entretener. Es la principal función que la propia sociedad le ha encomendado. Entreteniendo también se educa y se informa, bien o mal, pero se hace. Por tanto, no hay que poner el énfasis en el qué, sino en el cómo. Un sencillo concurso de preguntas o un reality producido con buen gusto pueden convertirse en excelentes programas.

Por último, antes de terminar, conviene retomar el rol que está desempeñando TVE en el lanzamiento de la TDT. Si de veras estuviera interesada en proporcionar una oferta atractiva para la audiencia y complementaria respecto de sus competidores, en vez de incluir en esta primera remesa de canales digitales TVE 24 Horas o Teledeporte, hubiera seleccionado Docu TVE –canal temático de documentales que dedica cada prime time a un tema específico. Si Sogecable ya emite CNN+ y Tele 5, Tele 5 Sport, ¿por qué el operador público también decide incluir un canal de información y otro de deportes las 24 horas? Sería más interesante que hubiera optado por un canal de documentales, opción inexistente entre la veintena de programaciones que recibimos por TDT. No obstante, también hay que reconocer el acierto de crear TVE 50 años, que nos ha permitido rememorar grandes hitos de la programación televisiva de nuestro país y que esperemos estén pronto disponibles en el archivo digital online de Televisión Española. Eso sí es servicio público.

[Texto que he enviado al Foro 50 años de TVE]

Un prime time de cine

La expresión "¡de cine!" suele llevar asociadas connotaciones positivas; sin embargo, si tomamos su significado denotativo y lo aplicamos directamente a la oferta de prime time de una cadena de televisión generalista, el resultado de lo que expresemos será bien distinto.

Hablando en plata: "Un prime time de cine", en sentido literal, es un prime time repleto de cine, de películas. ¿Y qué implica esto desde el punto de vista de la programación televisiva? Intentaré explicarlo tomando como ejemplo la parrilla nocturna de Antena 3.

La televisión es un medio de creación y no sólo de emisión (distribución). Su papel es el de un agente activo, que produce contenido televisivo -ya sea de forma interna o externa a modo de encargo a una productora-, y no el de un mero intermediario que se limita a emitir un contenido ya acabado y que, previamente, ha sido producido para una pantalla distinta: el cine.

Además, todo programador de televisión conoce las limitaciones del cine para originar fidelidad entre los telespectadores. La emisión de películas, de títulos individuales, implica una ausencia de serialidad a largo plazo que dificulta la consecución de un público fiel, principal objetivo de los programadores.

A lo anterior, hay que añadir que la audiencia alcanzada depende, en gran medida, de la capacidad de la película de turno para atraer audiencia, por lo que el programador "está vendido" a la librería de títulos de la que disponga la cadena y se ve obligado a recurrir al departamento de promoción, que realizará una promo lo más llamativa posible.

Y qué decir de los altos costes de adquisición de los derechos de los blockbusters de las grandes majors de Hollywood. Si bien muchos de ellos se convierten en grandes acontecimientos que consiguen reunir importantes cifras de audiencia y que acaban enriqueciendo la imagen de cadena, su dificultad para ser rentabilizados terminan restando atractivo a este tipo de productos.

A lo largo de la historia de la programación televisiva, estas circunstancias se han intentado salvar mediante diversas estrategias. La más común consiste en la creación de un contenedor cinematográfico con título propio que, mediante su permanencia en la parrilla, puede llegar a convertirse en una marca de la cadena. Estos espacios cinematográficos, programados con una cadencia semanal, sirven para dar uniformidad a la programación de películas que no guardan relación las unas con las otras. Otras veces, para intentar crear una falsa serialidad, se programan en semanas consecutivas títulos pertenecientes a una misma saga o temática. Por ejemplo, "Agosto pirata en Antena 3".

Mucho más interesante es la fórmula que consiste en convertir ese tiempo dedicado al cine en un programa de TV sobre cine. Es decir, envolver la emisión de la película dentro de un programa con un prefacio y un epílogo que contenga secciones cuyo contenido esté relacionado con el título de la semana: reportajes sobre los actores, making of, curiosidades, gazapos, concursos que impliquen a la audiencia, etc. Sirva como ejemplo La noche de de la ETB, la cadena autonómica vasca.

A continuación, nos centraremos en el operador nacional que me ha movido a escribir este artículo. Antena 3 cuenta en su parrilla con un contenedor cinematográfico cuyo título ya se ha convertido en un "clásico" de la televisión en España: El películón. Sin embargo, durante las últimas semanas, este espacio ha quedado diluido en la amalgama cinematográfica en la que se ha convertido el prime time de Antena 3.

Para empezar, su desplazamiento del lunes, su lugar habitual en la rejilla, al miércoles, no le ha sentado nada bien -por un lado, los cambios generan confusión en la audiencia, y por otro, competir con una serie tan consolidada como Hospital Central no es fácil-. Lo peor de todo es que este cambio ha sido motivado por la necesidad de dejar un hueco a la nefasta serie de Ana Obregón, que por suerte ya ha desaparecido. Y para terminar, Antena 3 ofrece tanto cine en prime time, que su tiempo semanal dedicado a los mejores títulos ahora pasa inadvertido.

Cuando una cadena "rellena" su prime time con películas de una forma tan abusiva como Antena 3 es por una razón: Sus estrenos de temporada han fracasado y, ante la falta de un proyecto a medio y largo plazo, cubre su parrilla con títulos de libraría cuyos derechos ya ostenta y a los que tiene que dar salida. Digamos que se trata de la fórmula más rentable para cubrir "las vergüenzas”.

El prime time es la franja en la que los canales ofrecen sus productos estrellas y en la que se juegan el mayor porcentaje de share, por no hablar de su imagen corporativa. Paradójicamente, según GECA, Antena 3 es la cadena española con mejor imagen. Sinceramente, sólo encuentro 3 razones que puedan explicarlo: 1) La excelente campaña de renovación de look emprendida por Planeta y Carlotti; 2) La credibilidad que le concede el público a sus informativos; y 3) La maltrecha imagen de sus principales competidores -Tele 5 y TVE 1.

Éste es el prime time de Antena 3: Los lunes, cine; los martes, también; los miécoles, cine una vez más; los jueves, la serie norteamericana Sin ratro; los viernes, ¿Dónde estás corazón? -a ver si el dichoso músculo aparece de una ... vez y dejan ya de buscarlo-; los sábados, cine -por si no habíamos tenido suficiente-, y los domingos, Homo Zapping News y repeticiones de Aquí no hay quien viva -era su mejor oferta de prime time y, desafortunadamente, ya no la tiene tras la marcha de los vecinos a la calle Atocha 20 (Tele 5).

Si un buen prime time genera fidelidad hacia la cadena, Antena 3 tiene mucho por avanzar en este sentido. No me queda más que desearle mucha suerte a Mikel Lejarza, nuevo director general de la división de TV de Antena 3, que tendrá que hacer valer sus mejores dotes para reflotar la franja estrella de un canal estrellado.

Aprender televisión

El 50 aniversario de Televisión Española da para mucho. Medio siglo de vida bien lo merece. En el anterior post, comentaba que el dossier del foro de TVE sobre “Tendencias de futuro en la creación de contenidos y la programación de la televisión” contenía una serie de recursos electrónicos interesantes. A continuación, nos centraremos en uno de ellos...

La página web del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (CNICE), organismo dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia, aloja una serie de recursos sobre medios de comunicación agrupados en el "Proyecto Media". Especialmente interesante es el apartado dedicado a la televisión.

Esta web se divide en diferentes secciones temáticas que, a su vez, contienen una serie de capítulos que las desarrollan: Historia de la televisión, historia de la TV en España, programación, géneros, etc. El resultado final es similar a un libro electrónico que sintetiza en un tono didáctico el universo de la televisión desde muy diversas perspectivas. El enfoque divulgativo convierte a esta página en un útil recurso educativo con ejercicios prácticos para ser realizados en el aula.

Además, cada sección concluye con una actividad interactiva con juegos y preguntas relacionadas con el temario desarrollado para evaluar el aprendizaje. En términos televisivos, podríamos decir que consiste en una especie de "quiz show" a pequeña escala.

Entre todo este material, que puede ser descargado en documentos de word, encontramos una aplicación muy entretenida y que ayuda a comprender el mecanismo por el que se rige la programación en televisión. Se trata de un "simulador" que nos convierte en los programadores de una cadena de televisión nacional con la tarea de diseñar una parrilla. Esta atractiva herramienta nos pregunta qué tipo de contenido es el más apropiado para las distintas franjas horarias según el perfil del público que se encuentra en ese momento delante del televisor. Tras contestar, se abre una ventana que explica por qué programar determinados géneros según la hora del día.

La web se completa con un glosario de términos televisivos y un listado de referencias bibliográficas sobre TV por temas.

Tras un paseo por esta página, es posible conocer la historia de la televisión y todo lo que la rodea de un modo sintético y divertido. Te animo a conocer a la TV como si fuese un personaje más de uno de sus programas y, si tienes tiempo, a hacer lo mismo con la radio, la prensa, el cine o la publicidad. ¿Te atreves?