¿Cómo definir la identidad de una cadena de televisión? ¿Cómo convertir una cadena en una marca? Ante la creciente competencia en el sector televisivo, cada vez es más importante posicionarse en el mercado como una marca diferenciada y dirigida a un público concreto. Sin embargo, los últimos movimientos de las cadenas paracen distanciarse de una estrategia dirigida a alcanzar este objetivo.

Programas y presentadores pasan de una cadena a otra imposibilitando que los telespectadores pueden asociar con claridad unas caras y unos contenidos con unos canales de televisión.

Uno de los primeros programas en pasar de una cadena a la competencia fue La ruleta de la fortuna. Comenzó a emitirse en 1990 en Antena 3 al poco tiempo de iniciar sus emisiones, siendo programado en el access prime time justo antes de las noticias. Entre los presentadores que lo condujeron destacan Mayra Gómez Kemp, Ramón García e Irma Soriano. En 1993, La ruleta pasa a Tele 5, donde es programada entre la franja de mañana y la sobremesa y, posteriormente, es colocada en la tarde. Por su plató pasan presentadores como Fernando Esteso, Andoni Ferreño, Goyo González o Carlos Lozano.

En tan sólo unas semanas, La ruleta de la fortuna vuelve a Antena 3. En esta ocasión, será emitida al mediodía y presentada por Jorge Fernández, que ya cuenta con experiencia en concursos como La quinta esfera (Tele 5) o Date el bote (autonómicas)

Otros programas que han sido protagositas de este baile de canal son: El juego de la oca (de Antena 3 a Tele 5), ¿Quién quiere ser millonario? (de Tele 5 a Antena 3, Operación Triunfo (de TVE 1 a Tele 5) o Alta tensión (de Antena 3 a Cuatro).

En cuanto a los presentadores, el cambio de cadena es más habitual. Recientemente, hemos sido testigo de los fichajes de laSexta, del fallido cambio de María Teresa Campos de Tele 5 a Antena 3, hemos visto a Silvia Jato en Tele 5, la contratación de Jorge Fernández por Antena 3 para La ruleta de la fortuna (tras pasar por Tele 5 y TVE 1), etc.

Este intercambio de presentadores y de programas es un claro síntoma de dos prolemas de la industria televisiva actual: la falta de un proyecto bien definido y no improvisado en las cadenas y una escasez de creatividad que se traduce en una ausencia de nuevos y explosivos formatos de televisión.